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China inaugura el primer centro de datos submarino del mundo impulsado por energía eólica

HiCloud Technology y China Communications Construction han lanzado frente a las costas de Shanghái una instalación submarina de 24 megavatios que usa el agua del mar como refrigeración y electricidad eólica como fuente de energía.

3 de junio de 20265 min de lecturapor Junior De Leon
China inaugura el primer centro de datos submarino del mundo impulsado por energía eólica

Cuando el mar se convierte en sala de servidores

China ha dado un paso sin precedentes en la búsqueda de nuevas formas de construir infraestructura para inteligencia artificial: ha lanzado el que se presenta como el primer centro de datos submarino comercial del mundo impulsado por energía eólica, frente a las costas de Shanghái.

El proyecto, desarrollado por HiCloud Technology en colaboración con China Communications Construction, tiene una capacidad inicial de 24 megavatios y utiliza el agua del mar como sistema de refrigeración pasiva, eliminando uno de los mayores costes operativos de un centro de datos convencional: el enfriamiento activo.

La lógica del submarino

La idea de sumergir servidores bajo el agua no es nueva. Microsoft probó el concepto con su Proyecto Natick, hundiendo cápsulas de servidores en el Océano Pacífico en pruebas que mostraron tasas de fallos de hardware significativamente más bajas que en tierra. La profundidad y la temperatura estable del agua crean un entorno sorprendentemente favorable para la electrónica.

Lo que hace diferente al proyecto chino es la escala comercial desde el primer día y la integración con generación eólica offshore. La instalación no es un experimento: está diseñada para operar de forma continuada suministrando capacidad de cómputo real.

El problema del calor y el agua en la era de la IA

El calor es el talón de Aquiles de los centros de datos de IA. Los clústeres de GPUs modernos pueden dissipar decenas de kilowatts por rack, una densidad de potencia que los sistemas de aire acondicionado convencionales apenas pueden manejar. Las soluciones de enfriamiento líquido en tierra requieren enormes cantidades de agua dulce, un recurso cada vez más escaso.

El océano resuelve ambos problemas a la vez: refrigeración prácticamente ilimitada y de temperatura constante, sin competir con el consumo humano de agua dulce. Para regiones costeras con alta demanda de cómputo —las zonas económicamente más activas de China, Europa o la costa este de EE.UU.— es una propuesta atractiva.

China como laboratorio de innovación en infraestructura

Este proyecto es coherente con la estrategia más amplia de China de construir infraestructura de IA nacional con tecnología propia y métodos propios. La dependencia de chips de Nvidia está limitada por los controles de exportación de EE.UU., lo que obliga a buscar ventajas en otras partes de la cadena: diseño de centros de datos, eficiencia energética, nuevas formas de construcción.

El centro de datos submarino es también una señal de que la carrera de infraestructura de IA está empezando a bifurcarse: no solo en términos de chips y modelos, sino en los paradigmas físicos sobre cómo se construyen y alimentan los centros de cómputo del futuro.

¿Veremos más océano en los próximos años?

La pregunta obvia es si esta tecnología puede escalar. 24 megavatios es una instalación relativamente pequeña comparada con los megacomplejos terrestres que planean OpenAI, Amazon o Microsoft. Pero si los costes operativos son significativamente más bajos —menos gasto en refrigeración, menor consumo de agua, potencialmente menor consumo energético total— la economía puede favorecer la expansión submarina en lugares donde el terreno costero sea accesible y el viento offshore abundante.

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Junior De Leon

Editor principal de TechPulse.

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